Primera mirada al entrar en el Lar

Atravesado el portalón azul de la entrada, nos encontramos, de frente, con el conjunto de edificaciones que conforman el Lar São Jerónimo. A la izquierda, en fila, exactamente iguales, cuatro de los hogares del centro. De forma cuadrangular, en su interior, al fondo, los dormitorios de los niños y, en los laterales, otras habitaciones útiles, como el dormitorio del cuidador, sala de estudio, de pasatiempos. Respecto a quién ocupa cada una de las casas, los jóvenes se encuentran divididos por edades: en la primera, los mayores; en la segunda, los más pequeños; en la tercera, los de edad intermedia y, en la cuarta, las niñas.

Los cuatro locales donde se alojan los huérfanos del Lar / Moncho Torres

Seguimos con la perspectiva tomada desde la entrada y continuamos. Fijándonos ahora en el área de la derecha veríamos, desde lo alto (pues unas ocultan a las otras), seis nuevas edificaciones. Primero, con forma rectangular, el centro multiusos, empleado para celebrar la misa, grandes reuniones, festividades. A continuación, rectangular también y colocado perpendicular a éste, el comedor. En él, todos los días, comen unas 60 personas, repartidos en mesas de cuatro, entre niños acogidos, personal y los Padres. Los horarios, un poco extraños para la perspectiva española, pero comprensibles conociendo las horas de luz que hay: desayuno (llamado ‘matabicho’) de 6.30 a 7; el almuerzo, a las 12 del mediodía y, la cena, a las 19 horas. En general, a las 22 horas, todo el mundo se ha ido a dormir.

Vista de la zona Este del centro / Moncho Torres

Después, con forma de ‘L’  invertida, dos nuevas edificaciones, en este caso, las aulas de alfabetización, además de una pequeña panadería que, por ahora, abastece al centro con pan y pizzas. Las aulas de alfabetización, debido a que muchos de los que acuden a ellas son adultos, no se abren hasta entrada la tarde (en dos turnos), pues durante la mañana muchos de ellos trabajan. Cerrando esa ‘L’, paralelo al centro multiusos, la construcción utilizada para algunos talleres: carpintería, sastrería… Y al fondo, alejado de todas ellas, el hogar de la comunidad.

Pescando en el lago del Lar / Moncho Torres

Todas estas edificaciones se encuentran en una de las mitades de los 20.000 m2 que ocupa el Lar São Jerónimo. En la otra mitad: una zona de cultivo con dos pequeños lagos (repletos de peces donde los niños pasan su tiempo pescando). La vista de este terreno se halla en continua transformación, pues se está nivelando en algunas zonas para nuevos cultivos y las distintas variedades de árboles plantadas, como cocoteros, plátanos o pinos, son todavía muy pequeños, algunos no superiores al metro de altura. Algún día, todos estos árboles darán sombra y frutos como un nuevo modo de abastecer al Lar.

Fernando, trabajador encargado de los cultivos y los animales / Moncho Torres

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