JUGUETES MOZAMBIQUEÑOS II (COCHES DE LATA Y ALAMBRE)

 

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Preparando coches en la puerta del salon

Preparando varios coches (Foto P. Carlos)

Estamos en el mes que empiezan las clases, es tiempo también de volver a jugar a “juegos de escuela”, a esos juegos con un grupo grande de amigos, que a veces durante el verano no se puede disfrutar.
El tema de este artículo, que es continuación del artículo sobre las cometas, son los coches, cochecitos, carricoches… como queramos llamarlos.
Comprobando la sabiduría popular reflejada en el conocido refrán: la necesidad agudiza el ingenio, vemos el ingenio de estos niños. En este caso es la necesidad de jugar.
Por aquí, siempre hablando de los chicos de nuestro Hogar, he visto coche de fabricación casera de distinto tipo, aunque también los hay “de fábrica”, los primeros que vi fueron coches de barro: hechos con una arcilla grisácea, fácil encontrar en una zona del terreno de huerta, sin ruedas, liso por abajo, una cuerda que pasa por lo que serían las ventanillas delanteras o que atraviesa el motor… y ya podemos comenzar a correr por los porches que rodean las casas.

Samuel y Sábado construyendo sus coches al atardecer (Foto de P. Joaquín)
Samuel y Sábado construyendo sus coches al atardecer (Foto de P. Joaquín)

Otros, bastante más rústicos, que no sé si se puede decir lleguen a la categoría de coches, son los hechos con un trozo de corcho blanco, una caja de tetra-brik, una botella o bote cortado. Con estos la tracción puede ser delantera (hablamos de la famosa cuerda de los coches de barro) o trasera, que en éstos es más frecuente, es decir, se empujan con una caña de bambú clavada o colocada en medio “del chasis”.
Después de estos dos tipos está la categoría reina, los construidos con alambre, gomas y latas; esos son, especialmente algunos, obras de arte, ingenio (decir ingeniería puede que suene exagerado) e imaginación.

Preparando un camión (Foto de P. Joaquín)

Preparando un camión (Foto de P. Joaquín)

Lo más interesante, lo mejor, es apreciarlo en directo o, en su defecto, ver las fotos, que no siempre son fiel reflejo de la acción en vivo. Con unos alambres, que no sé de donde los sacan, unas gomas (para unir dichos alambres, que marcan el perfil del coche o camión), generalmente de rueda de bici, eso lo venden en tiras, aunque también se agenciar algún trozo suelto, o usarse cuerda, o incluso otro alambre más maleable, colocar como ruedas unos botes o latas y… según la imaginación se añaden otras cosas. Estos también suelen tener “tracción trasera”, es decir, se empujan con una caña, que puede ser el mismo volante, ¡y con forma de volante! ¿Hecho con…? ¡Claro!, ¡Con alambre!

Los pequeños nos muestran sus juguetes (Foto P. Carlos)

Los pequeños nos muestran sus juguetes (Foto P. Carlos)

Lo primero es conseguir las latas, se cortan por la mitad y se unen, de forma que quede a ambos lados de la rueda el agujero en el medio de la tapa que no se abrió para retirar el contenido. Así, sin más, unidas, no se pegan, ni se remacha, ni nada de eso, una mitad encajada en la otra mitad. En las ruedas está el secreto del motor, es decir, del ruido que quiera: si son las dos mitades de los botes iguales el vehículo es más silencioso, si junto, por ejemplo, una lata de tomate o leche condensada con un bote de refresco (son los materiales que más suelen usar pues los tienen más a mano) es bastante más ruidoso, pues la lata de refresco “baila” dentro del bote de tomate, ¡y hace un escándalo que no necesita ningún imitador de motor a pilas!
Después está el tema del tamaño, de los ejes (formados también con alambres doblados para que no se salgan las ruedas), si lleva remolque…
Aquí la variedad es grande, lo más sencillo es la versión “monociclo”, aunque no tenga pedales. Es una “rueda” (los dos medios botes unidos) con su alambre correspondiente atado a una caña de bambú.
Después está la “versión moto”, sí, dos ruedas en línea, una delante de la otra, me recuerda a una película de Batman, en la que el protagonista aparecía con una moto bastante baja pero con unas ruedas tan anchas que parecía fuesen dos juntas.

Un paseo con el coche (Foto de P. Joaquín)

Un paseo con el coche por los alrededores del Hogar (Foto de P. Joaquín)

De ahí pasamos a la versión de los cuatro ruedas (sí, puede incluso aparecer alguno con tres ruedas, pero no son muy frecuentes): coches y camiones, que pueden tener dos o más ejes, con o sin remolque, eso sí, si hablamos de camiones con una cabina bastante voluminosa.
Como decíamos de las cometas todo el material usado es reciclado, lo que también se llama “de desecho”, por lo que la economía no es un problema para estas construcciones. Si nos fijamos bien podríamos decir que «son muy económicas pero que se estropean enseguida», con el “tute” que le dan aquí no duran mucho, pero ¿qué hay de malo en eso? ¿Se repara o se prepara otro nuevo? Pues realmente son dos tipos de juego: uno de construcción (elaboración del prototipo, que suele ser irrepetible) y el otro de “paseo” o de “carreras” (en solitario o compitiendo con otros; no se fabrican para exponerlos).

Aunque ahora me quedo admirado de tanta imaginación y de lo poco que necesitan estos niños para jugar, mirando para atrás, en mis años de infancia ¿No tenía también yo mis coches, trajes, armas… imaginarias? ¡Claro que sí! Con unas maderitas de colores que teníamos en casa nos servían para hacer carreras de coches, ¡que hasta podían volar!, o cualquier otro medio de transporte, para construir casas, para hacer equilibrios…

El más joven del hogar con su vehículo de creación casera (Foto P. Joaquín)

El más joven del hogar con su vehículo de creación casera (Foto P. Joaquín)

¿Será necesario ahora “hacer equilibrios” por parte de los mayores para conseguir un juguete atrayente a un niño? ¿No tendrá él/ella la capacidad inventiva? ¡Claro que la tiene! A veces fomentada, otras de forma espontánea o inesperada, pues cualquier juguete, por muy sofisticado que sea sólo cobrará vida cuando se la dé la imaginación de quien lo use.

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3 comentarios

  1. Estoy totalmente seguro que la felicidad de estos niños es tan real como su imaginación en la creación de sus juegos, ojalá continuara por muchos años con esa alegria tan radiante y ejemplarizante para quienes vemos que en otro tiempo pudiemos disfrutar tanto como estos niños y deseamos lo mismo para quienes nos llega el tiempo de educar a los nuestros.

  2. Es increíble, los coches los montan con ejes y todo ” la necesidad
    agudiza el ingenio”.
    Me recuerdan a mi padre cuando me mostraba sus juguetes, con una carrucha de hilo de coser su madre, hacia un tractor.
    Los castillos con palillos eran una obra de arte, pintados con ceras, cobraban vida por las calles del pueblo.(me explicaba mi padre)
    Deberían ver nuestros niños aquí en España, se les quitarían la tontería que tienen.
    Enhorabuena por la labor.

  3. Cuando el niño tiene materiales disponibles, tiempo y motivación la creatividad fluye.

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